En este artículo simplemente deseaba presentar a grandes rasgos Arabia Saudita: todos hemos oído hablar de ella, pero muchos la desconocen completamente. Situémonos un poco con cuatro datos para saber de qué hablamos:

Superficie 2.149.690 km2 (España 504.782 km²)

Punto más alto: Jabal Sawda (aprox. 3000 m)

Ryiadh

Población: 29.195.895 hab (España 46.507.460 hab)

PIB: 748.449.600.000 US$ (España 1.393.040.177.014 US$)

Como podéis ver, hablamos de un país que tiene 4 veces el tamaño de España, con algo más de la mitad de población y un PIB ligeramente superior a la mitad del PIB español. Pero como ya sabemos, es el principal productor mundial de petróleo, y ello lo convierte en un mercado atractivo y con muchas oportunidades. El principal sector económico es, obviamente, el crudo, que representa el 45 % de su PIB. La industria, especialmente el acero y el cemento, conjuntamente con los servicios configuran la mayor parte del resto del PIB, ya que el sector terciario es muy pequeño.

Para las empresas que queráis entrar en Arabia Saudita, creo importante que intentéis conocer un poco la rápida evolución que ha sufrido el país y la realidad que ello supone. Por ejemplo, en el Museo de Riad, podréis observar fotos de 1952, donde los dentistas y barberos aún atienden a los pacientes en la calle, sentados en el suelo. Otro dato sorprendente: hace un par de años, la tasa de paro entre los sauditas era de un 20 % y sin embargo las empresas importaban trabajadores de todos los países de la zona, desde peones hasta ingenieros y gerentes. Difícilmente conoceremos algún saudita en nuestras visitas comerciales. La organización industrial también es peculiar. Muchas empresas pertenecen a grandes holdings, muy diversificados y dirigidos por las familias que ayudaron a la dinastía Al-Saud a reconquistar la península arábica (1902). Los grandes proyectos nacionales son repartidos a dedo por la monarquía entre dichas familias.

La evolución de un país de nómadas, convertido en una de las principales economías mundiales en menos de 100 años, ha hecho que la cultura del trabajo sea muy diferente. Es habitual ver como los teléfonos de una empresa suenan y suenan, y nadie responde (fundamental conseguir el teléfono móvil de nuestro contacto). Muchas veces, aunque te reúnas con el gerente o el director general (seguramente Indio, Sirio, Palestino, etc.,…) de una empresa, no conseguirás cerrar el negocio. No son ellos quienes tienen poder de decisión, sino el Saudita que está por encima: éste debe ser nuestro objetivo.

La economía saudita es muy dinámica, y ofrece muchas oportunidades, pero en los últimos años se ha notado un cambio importante en el planteamiento de sus empresas. Saben que son atractivas para las empresas occidentales, y debido a la gran afluencia de éstas, su mercado se ha vuelto muy competitivo. Por lo tanto, si una empresa quiere introducir su producto, deberá invertir tiempo y dinero para apoyar a la empresa local. De lo contrario será difícil que alguien apueste por nosotros y corra con el 100 % del riesgo.

Creo que es un mercado interesante, y los españoles tenemos buena entrada, pero que nadie lo vea como una salvación a corto plazo. La penetración es lenta, requiere paciencia y varios viajes para conseguir cerrar acuerdos; pero vale la pena, son buenos clientes y la previsión de crecimiento es de más del 2,5 % para 2015 y 2016.

 

Neuronas + kilómetros = ventas